«En Román Paladino: La ‘Glosa 89’ el primer texto español»

Frente a quienes sitúan los orígenes del castellano en el ‘Cartulario de Valpuesta’, el autor mantiene que es en la llamada ‘glosa 89’ donde se encuentra el primer testimonio de una lengua que «con sus vaivenes y sus crisis» se ha convertido en universal

 

Se ha publicado recientemente la noticia de que la editorial ‘Siloé, Arte y Bibliofilia’ ultima una edición facsimilar del Cartulario de Valpuesta (Becerros Gótico y Galicano). En ese artículo, los entrevistados -los dos editores de la obra- otorgan a la documentación altomedieval de Valpuesta el rango de «los registros más antiguos del castellano», incluso anteriores a las mismas Glosas Emilianenses. Como estudioso de estos temas desde hace ya muchos años, creo que puede ser oportuno ofrecer algunas aclaraciones o precisiones, solo algunas y sencillas, en torno a esta compleja cuestión.

1.- ¿La atribución de la máxima antigüedad a estas escrituras romances de Valpuesta, que recoge dicha noticia periodística, pone realmente en cuestión la tesis hasta ahora defendida de asociar los orígenes del español con el escritorio de San Millán de la Cogolla?

No, en modo alguno. Y ¿por qué? Por las razones siguientes, fáciles de comprender:

  1. a) La antigüedad de una lengua debe quedar de manifiesto en todos sus niveles. Es decir, debe darse una primera expresión de características romances en todos los niveles lingüísticos. Al tratarse tan solo de palabras, por ejemplo, estaríamos hablando de la antigüedad del léxico de una lengua, pero no de una lengua en su integridad. Quiere esto decir que ese título de ‘cuna de la lengua’ sólo podría atribuirse estrictamente a un enunciado o conjunto de enunciados donde estén presentes todos los niveles lingüísticos que constituyen los modos de hablar que llamamos lenguas: los niveles gráfico, fonético, gramatical (morfológico y sintáctico), lexicológico y semántico.
  2. b) Un texto en romance es aquel que, con un sistema gráfico romance refleja todos los niveles lingüísticos de una lengua, incluida la pronunciación. Es necesario representar la lengua hablada de una nueva manera, desde las palabras hasta los sonidos pasando por la morfología y la sintaxis. Por esta importante característica sobresalen los testimonios emilianenses de las glosas respecto de otros hispanos donde se sigue escribiendo la morfología hablada con la ortografía latina. En efecto, los monjes de Suso se esforzaron por dotar de nuevas reglas ortográficas al romance, de dejar de escribir la lengua hablada total al modo tradicional, a la latina, para pasar a una escritura innovadora, una nueva técnica fonográfica, la escritura a la española.
  3. c) La riqueza y complejidad cognoscitiva y física, en su realización, de una lengua requiere unos mínimos de expresión para reconocer en ella alguna de sus admirables singularidades específicas. Y el texto constituye, a mi juicio, la unidad indispensable, esto es, el enunciado escrito donde todas sus secuencias de significado están cohesionadas o relacionadas entre sí, por lo que transmiten un mensaje coherente, es decir, un mensaje que adquiere una unidad de sentido.

2.- Pues bien ¿se ajusta el Cartulario de Valpuesta a estos criterios?, ¿cumple estas indispensables condiciones? Es evidente que no:

– No contiene textos en romance, sino simplemente palabras romances.

– Lejos de presentar todos los niveles de la lengua, se limita casi exclusivamente a uno solo, al nivel léxico. Los documentos recogidos en los dos cartularios de Valpuesta, donde el valor lingüístico es sin duda muy apreciable, no alcanza a la totalidad de los niveles de nuestra lengua. La antigüedad, insistimos, ha de valorarse rigurosamente, esto es, con referencia a la manifestación de un estado de lengua en todas sus dimensiones. Porque, si se alude a una antigüedad parcial, a la específica de un solo nivel, por ejemplo, a la correspondiente al ámbito lexicológico, se podría objetar con toda razón que otros niveles, como el sintáctico, nuclear sin duda en la constitución de cualquier lengua, hunde sus raíces, para muchos, en las varias Vetus latinas (siglo II) y la Vulgata (siglo IV) o incluso, para otros, en los textos del latín vulgar anteriores a nuestra era. Sin pasar por alto las palabras que ya dejaron de pertenecer al lexicón latino, por ejemplo, en los escritos de Isidoro de Sevilla o en los viejos glosarios hispanos, como el Liber glosarum del siglo VIII, cuya copia se llevó a cabo en Hispania. Ni tampoco deberían silenciarse, parece evidente, las formas de contenido semánticas que hoy compartimos con los hablantes de la Romania de cualquier tiempo.

Por lo tanto, los documentos valpostanos no pueden ser considerados testimonios romances, sino unos escritos latinos en donde aparecen palabras romances. La antigüedad del cartulario de Valpuesta es, sin duda, un valor de gran interés para la lexicología romance, pero no presenta las credenciales suficientes para la reivindicación específica de los orígenes del castellano. En este sentido, la prudencia y cautela de los especialistas castellanos, lejos de tener que ser recriminadas, tienen que ser comprendidas.

3.- Por el contrario, la llamada ‘glosa 89’, escrita en el folio 72r del códice emilianense 60, sí es un texto iberorromance propiamente dicho: el primer texto romance en el sentido genuino del concepto de texto.

– Es el primer texto iberorromance que reúne las dos condiciones anteriores:

  1. a) Constituye la primera manifestación en todos sus niveles lingüísticos de la lengua iberorromance.
  2. b) Y también por primera vez, intencionadamente, está escrito en su integridad (el léxico, la gramática y los sonidos del habla) de una nueva manera, a la española. Es el primer testimonio, de extraordinaria entidad lingüística y cultural, donde con notoria solvencia y llamativa limpieza se expresa completamente y por vez primera el habla romance de la Hispania altomedieval.

Por todo ello, dentro de la notable producción filológica y lingüística del monasterio emilianense (glosas, glosarios, innovaciones ortográficas, Becerro Galicano, Berceo, etc.), debe ocupar el centro de la atención y del estudio de los orígenes del español la así llamada ‘glosa 89’ o ‘doxología’, de cuya edición paleográfica doy aquí mi versión, muy fiel al original: «Cono aIutorio . < d e > nuest r < o > dueno . dueno christ o . dueno salbatore . qual dueno get ena honore . equal due n no tienet . Ella mandatjone . cono patre cono sp irit u s an c t o enos sieculos . delosieculos . facanos d eu s om ni p o t en s tal serbitjo fere . ke d e na n te ela sua face gaudioso segam us . Am em».

Quiero destacar que esta ‘glosa’ fue ya considerada por un reconocido especialista, Díaz y Díaz, como «el primer texto escrito en román paladino», un texto en el que los hispanistas deberían centrar más su estima porque «es ahí donde ya está la lengua que con sus vaivenes y sus crisis de crecimiento se ha convertido en una lengua universal».

Además, atendiendo incluso a la cuestión de la antigüedad, mis últimas investigaciones descubren en la ‘glosa 89’ un texto con un estado de lengua desde luego muy anterior a la segunda mitad del siglo XI, fecha en la que algunos la datan, principalmente porque es muy difícil concebir el estado de la lengua de la ‘glosa 89’ como el correspondiente a una época solo un siglo y medio anterior a Gonzalo de Berceo. Por cierto, el poeta riojano ha enriquecido el vocabulario culto como nadie lo ha hecho con tal intensidad en la literatura española. Es decir que gracias a él, no hay que olvidarlo, nos entendemos hoy.

Gestación de un diccionario

Gestación de un diccionario

Dra. Marlen A. Domínguez

Coordinadora del equipo de redacción de la ACuL

 

¿Para qué servirá el diccionario?, ¿cuál será su estructura?, ¿para quién y para qué se hace?, ¿qué características tendrá la planta?, ¿de dónde obtener el lemario?, ¿cómo elaborar el artículo lexicográfico? , ¿qué otras informaciones debe ofrece el diccionario? , ¿cómo deben ser los ejemplos o las notas? o ¿qué hacer para que el diccionario no se convierta en un camino sin salida?  son preguntas que de algún modo han tenido que hacerse quienes se enfrentan a la elaboración de un repertorio de este tipo. Leer más …

Recibe Academia Cubana de la Lengua a miembro de número de la RAE

En la tarde del pasado jueves 26 de octubre, en nuestra sede de la ACuL, se le dio una cordial bienvenida al miembro numerario de la Real Academia Española, José Luis Gómez. Le acompañaron coterráneos miembros de la comitiva organizadora de las jornadas culturales Huelva-Cuba, incluida una distinguida diputada huelvense. Por la ACuL estuvieron presentes su director,  Dr. Rogelio Rodríguez Coronel y la Dra. Marlen Domínguez quien recientemente participara de los trabajos de la Comisión Permanente, en Madrid. La presencia de Gómez en Cuba obedece a su participación en la amplia agenda del Ciclo de Cultura Hispana en Cuba, al que fue invitado, y que incluyó el encuentro con los académicos cubanos.

José Luis Gómez es actor y director teatral español. Miembro de la Real Academia Española y miembro de honor de la Academia de las Artes Escénicas de España. Entre 1978 y 1981 codirigió, junto a Nuria Espert y Ramón Tamayo, el Centro Dramático Nacional y después asumió la dirección del Teatro Español. Desde 1995 se ha concentrado en la concepción, gestión y dirección del Teatro de La Abadía. En 2015, el Teatro celebró con distintas actividades su vigésimo aniversario. José Luis Gómez ha simultaneado la escena con el cine, donde ha trabajado, entre otros directores, con Ricardo Franco, Gonzalo Suárez, Carlos Saura, Manuel Gutiérrez Aragón, Miguel Hermoso, Milos Forman y Pedro Almodóvar. Con motivo de las conmemoraciones del tricentenario de la RAE. También dirigió con gran éxito el proyecto teatral «Cómicos de la Lengua», una serie de lecturas en vida en las que han participado miembros de la RAE y destacados actores. El propósito de esta iniciativa ha sido crear una antología oral de algunos de los autores y obras más significativos de literatura española, entre de los autores y obras más significativos de literatura española, entre la Edad Media y el siglo XX.

La RAE acepta el imperativo ‘iros’

La RAE acepta el imperativo ‘iros’ para el verbo ‘ir’ por su uso extendido

Tomado de Internet

Madrid, 17 jul (EFE).- La Real Academia de la Lengua (RAE) ha aceptado el uso de iros como forma de imperativo de la segunda persona del plural del verbo ir, aunque asegura que la forma más recomendable en la lengua culta para este tiempo sigue siendo idos.

Así lo han confirmado fuentes de la RAE, que explican que este cambio ha sido propuesto y aprobado por el pleno de la Academia de la Lengua, modificación que explicará en su página web, dentro del departamento de «Español al día», donde atiende consultas de los hispanohablantes, además de hacerlo también a través de Twitter.

Precisamente, fue a través de esta red donde el escritor y académico Arturo Pérez-Reverte contestó ayer, en su cuenta, a una consulta sobre este tema y aseguró que la RAE acababa de aceptar la forma de iros.

Según la RAE, «dada la extensión de la variante iros incluso entre hablantes cultos, se puede considerar válido su uso».

La Real Academia recuerda que las formas de imperativo de la segunda persona del plural correspondientes al pronombre vosotros pierden la -d final cuando se añade el pronombre enclítico os, como es el caso de amad (amaos); comed (comeos) o venid (veníos).

Sin embargo, señala la RAE, tal como se indica en la Nueva gramática de la lengua española (2009), «el escaso cuerpo fónico de la forma esperable íos -empleada en español antiguo- explica que, frente a lo que ocurre en el resto de verbos, se haya mantenido la d de id, dando lugar a la forma idos, única normativamente aceptada hasta ahora en la lengua culta».

El predominio de la forma iros en la lengua oral es el resultado de un proceso denominado «rotacismo» (la conversión en una r), que, dice la Academia, ha podido verse influido por la tendencia general que se percibe en el español europeo a insertar esta consonante en la segunda persona del plural de los imperativos: marcharos por marchaos o callaros por callaos.

No obstante, la RAE advierte de que la aceptación de iros no se debe extender a las formas de imperativo de otros verbos para las que lo adecuado es prescindir de la r.

Así, es preferible decir ¡marchaos! o ¡sentaos! a ¡marcharos! o ¡sentaros!, señala la RAE que explica que el motivo de esta distinción es que muchos hablantes cultos que aceptan la forma iros rechazan, sin embargo, formas como marcharos.

Invitado de honor en la Universidad de Notre Dame

El Historiador de la Ciudad de La Habana, Eusebio Leal, viajó a Chicago para participar en la ceremonia de entrega del Premio Richard H. Driehaus y del Henry Hope Reed correspondientes a 2017. El año anterior Leal recibió este reconocimiento concedido por la Universidad de Notre Dame, en Illinois, fundada en 1842 como Notre Dame du Lac por la congregación religiosa de origen francés, Hermanos de Santa Cruz.

En el Murphy Auditorium de Chicago, conocida como la Ciudad de los Vientos y tercera con mayor número de habitantes en Estados Unidos, Leal fue elegido para introducir la disertación de un panel conformado por reconocidos arquitectos y urbanistas del mundo, sobre los retos  que supone para la cultura y la preservación del patrimonio, la globalización.

El Historiador recordó en su palabras el recorrido que realizara con el Decano de la Facultad de Arquitectura de Notre Dame, Michael Lykoudis por obras relevantes del patrimonio de Chicago. De modo especial se refirió a sus impresiones al visitar la Torre del Agua, un antiguo sistema ingeniero para su distribución, único edificio testigo del fuego que por tres días  arrasó con ese enclave el 10 de octubre de 1871: “Paradójicamente, en una ciudad dotada de un espejo de agua formidable, la torre, como una obra magnífica de ingeniería, nos recordaba que una vez la urbe prevaleció sobre el fuego. Fue como un Ave Fénix, y se hizo necesario volver a recrear la realidad del hombre – apuntó.”

Leer más …