Inauguran período de trabajo 2019-2020 becarios de la Academia Cubana de la Lengua

Este 5 de septiembre se produjo el encuentro entre los becarios salientes (Yurelkis Palacio Piñeiro, Gretel Gutiérrez Fuentes y Alain Serrano Riverón) y los que inician su labor en la Academia Cubana de la Lengua (Elisa García González, Loisi Sainz Padrón y Kelly Linares). Se reconocieron los resultados alcanzados en el período anterior y en particular la contribución al Nuevo Diccionario Histórico de la Lengua Española (NDHLE).

Entre las tareas en curso que continuarán los nuevos becarios se encuentran la de contribuir a la edición de DIDEA (Diccionario infantil del español-Academia Cubana de la Lengua), aplicar un programa informático con vistas a un futuro diccionacio infantil digital, habilitar un curso de redacción en línea, así como participar en cursos y talleres que se programan para este período lectivo.
Bajo la tutoría de los académicos Ambrosio Fornet y Elina Miranda, García continuará la investigación sobre la historia de la ACuL que viene realizando hace años. Por su parte, con la supervisión de la exbecaria Palacio, Linares se dedicará especialmente a la digitalización y revisión de DIDEA, y a la realización del programa radial “Al habla con la Academia”, como ya lo venía haciendo desde hace meses. Sainz continuará el trabajo de colaboración con el NDHLE.
Todas las becarias desarrollan líneas de investigación afines a la ACuL con vistas a sus trabajos de doctorado y participan colectivamente en la revisión del Diccionario de la lengua española (DLE), el Diccionario fraseológico panhispánico (DFP) bajo la tutoría del numerario Sergio Valdés y otros proyectos emanados de la Asociación de Academias de la Lengua Española (ASALE) y la Real Academia Española (RAE).

ACADEMIA CUBANA DE LA LENGUA

Ha fallecido en La Habana, a la edad de 89 años, quien fuera nuestro director de 2008 a 2012, el Dr. Roberto Fernández Retamar. Su legado como Maestro, en el sentido más alto del término, es extraordinario, no solo por el valor de la obra literaria que nos deja y en la que siempre vivirá, sino también por su coherencia ética, por su fidelidad a los más altos valores de la cultura cubana y latinoamericana, por su sensibilidad e inteligencia, por su bondad y vocación de servicio.

La obra literaria de Fernández Retamar es una de las más relevantes en nuestra lengua, realizada fundamentalmente a través de la poesía y el ensayo. Su poesía abarca numerosos títulos y alimenta desde siempre la mayoría de los textos en los que ha comunicado su fe de vida y el equilibrio de lo cotidiano y lo épico en su propia raíz.

Pensador de Nuestra América, sus ensayos abrieron nuevas perspectivas para la exploración de la identidad latinoamericana, de ahí su empeño en difundir e interpretar la monumental obra de José Martí, el más universal de los cubanos.

Su obra toda fija el paisaje esencial de este escritor que surge con sus hermosos poemas de afirmación civil y humana en los años cincuenta y alcanza su esplendor con la creación de una figura significativa para la comprensión de la estatura de la cultura continental como resultado de su reinterpretación de Caliban.

Más allá del ejercicio ininterrumpido de un oficio literario que alcanzaría más de seis décadas, Fernández Retamar desplegó en la segunda mitad de la pasada centuria, una labor importante como editor de libros y publicaciones periódicas, pero, sobre todo, su presidencia de Casa de las Américas resultó relevante en la consolidación y enaltecimiento de esta institución. Su quehacer docente en las principales universidades del hemisferio occidental, sobre todo en la Universidad de La Habana, lo sitúa en un lugar cimero de los estudios filológicos. Su práctica como crítico y profesor de literatura ha sentado cátedra en disciplinas tales como la teoría literaria y la historia de la literatura hispanoamericana cuyos cánones ha contribuido a gestar como pocos. Su filiación a una teoría de la literatura sin frontera alguna, confirma sus exploraciones y acercamientos a otros cuerpos literarios en diversas lenguas.

La obra de Retamar, por otra parte, ha trascendido a innumerables ámbitos y fue espejo de la inquietud moral e intelectual de varias generaciones de creadores quienes bebieron de su sabiduría y de su preciosa obra literaria. Preferida por los más jóvenes así como por los consagrados, la obra de Fernández Retamar ha alcanzado valores trascendentes que lo han colocado a la cabeza de la producción contemporánea en nuestra lengua.

JUNTA DE GOBIERNO
ACADEMIA CUBANA DE LA LENGUA

Impresiones sobre el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española,Córdoba, Argentina.

Impresiones sobre el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española,Córdoba, Argentina.

El VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Academia Argentina de Letras, tuvo lugar en Córdoba Argentina del 27 al 30 de marzo de 2019.En su octava edición el CILE es coorganizado por el Gobierno de la República Argentina, el Gobierno de la Provincia de Córdoba, la Municipalidad de Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba, junto a diferentes entidades públicas y privadas.

Por Cuba asistieron Rogelio Rodríguez Coronel, Director de la Academia Cubana de la Lengua y Profesor Emérito de la Universidad de La Habana, Ana María González M., Académica y profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana; y José Antonio Baujin Pérez, Director de Publicaciones Académicas de la Universidad de La Habana y profesor de la Facultad de Artes y Letras de la propia Universidad.

El Congreso fue precedido de tres eventos científicos a los que asistieron miles de especialistas tanto de Argentina como de otras naciones: Colombia, México, Brasil, EE. UU., Uruguay, España, entre otros, y fueron un excelente escenario de análisis y reflexión sobre importantes temas. Las Jornadas de Profesores de Español, organizadas por el Grupo de Turismo Idiomático de la Ciudad de Córdoba, tuvieron lugar entre el 25 y el 26 de marzo. Bajo el lema “El español en el mundo y los mundos del español” centró su atención en los procesos de enseñanza-aprendizaje del español como lengua materna y como lengua extranjera, el papel de la cultura y la identidad en las clases de español, la elaboración de materiales docentes, el desarrollo de la gramática cognitiva, la situación de multiculturalidad que hoy se presenta en las aulas como resultado de los intensos procesos migratorios. Ana María González M intervino en la mesa inaugural “El español en el mundo y los mundos del español” y en dos Mesas de Diálogo dedicadas a analizar el papel de la cultura y la identidad en las clases de español.

Asimismo sesionaron, por una parte, el Seminario Iberoamericano de Periodismo y Comunicación, organizado por el VIII CILE, con la participación de la Organización de Estados Iberoamericanos y de universidades locales con carreras de Comunicación; y, por otra, el I Encuentro Internacional: derechos lingüísticos como derechos humanos, coordinado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

El VIII CILE se diseñó en torno a cinco ejes temáticos, a saber: El español, lengua universal; Lengua e interculturalidad; Retos del español en la educación en el siglo XXI; El español y la sociedad digital y La competitividad del Español como lengua para la innovación y el emprendimiento. A partir de esas líneas tuvieron lugar cinco sesiones plenarias y 29 paneles en los que intervinieron directamente alrededor de 280 especialistas, investigadores, profesionales y académicos. Hubo igualmente sesiones plenarias especiales dedicadas a presentaciones de libros y de proyectos tanto de la ASALE como del Instituto Cervantes y de la Academia Argentina de Letras.

Un Congreso de esta magnitud resulta prácticamente inabarcable y difícil de reseñar por lo que nuestras impresiones resultan limitadas y parciales, toda vez que solo pudimos asistir a una pequeña parte de los acontecimientos científicos y divulgativos que allí tuvieron lugar.

Fueron especialmente valiosas y atractivas por el lenguaje utilizado, por las ideas comentadas y por la actualidad del tema, para citar algunas, las sesiones dedicadas a la presentación del Glosario de términos gramaticales, al idioma español como lengua de ciencia (particularmente relevante en un contexto internacional que piensa el inglés como canal expositivo de la investigación científica por excelencia), el español y el universo informático y la inteligencia artificial (otro aspecto de vital importancia si se tiene en cuenta que hay más artefactos electrónicos haciendo uso del español que hablantes naturales de nuestro idioma).

Como nos tiene acostumbrados, Ignacio Bosque hizo gala de su sabiduría y de su especial manera de hacernos fácil lo difícil. Nos convenció de que el Glosario de términos gramaticales, pensado en lo fundamental –pero no únicamente- para los profesores de la enseñanza media será un material esencial para encauzar uno de los problemas fundamentales que hoy tiene la enseñanza de la lengua española en el ámbito de su gramática: la numerosa y dispersa terminología. La obra saldrá publicada en unos meses y será de gran utilidad para todos los profesores de español.

En lo concerniente a la mirada a la lengua y el mundo de la ciencia, en medio de miradas plurales a un asunto muy polémico hoy, resultó impactante la mesa redonda en la que intervinieron los rectores de las universidades de Salamanca, Alcalá de Henares, Granada (por España) y Córdoba, Buenos Aires y la UNAM (por América Latina), con una mirada de vanguardia en cuanto a posiciones reactivas que resitúen el español como lengua de pensamiento y de exposición de resultados científicos en un mundo global, pero con una lengua que tiene más de quinientos millones de hablantes nativos.

En el ámbito del VIII CILE Rogelio Rodríguez Coronel presidió el panel Maestros analógicos y alumnos digitales, donde participó, además, Ana María González M. con “Maestros analógicos vs. Alumnos digitales: la otra mirada”. Por su parte, José Antonio Baujin asistió al panel Escribir para ser leído. La lengua como vehículo de comunicación entre autor y lector, donde presentó “Intrusos en la íntima relación entre autor y lector”.

Córdoba resultó un escenario ideal para la celebración del VIII CILE, una ciudad amable, con una rica tradición académica y cultural, se entregó con amor y responsabilidad. Cientos de estudiantes universitarios especialmente de la carrera de Turismo, estaban en todos los escenarios con misiones muy claras para organizar, ayudar y facilitar los procesos que tienen lugar en un encuentro de esta magnitud. Ellos lo sabían todo y si algo desconocían no nos dimos cuenta porque con prontitud y discreción lo atendían y encauzaban. El Programa Cultural del VIII CILE, organizado en lo esencial, por las autoridades de Córdoba y de la propia República Argentina, resultó extraordinariamente atractivo. Se habla de hasta 400 actividades, la mayor parte gratuitas, muchas de ellas previas, como el Festival de la Palabra, las exposiciones de diversa naturaleza o carpas interactivas en las que se podía examinar el léxico según diferentes variedades. Y otras ya dentro del propio Congreso como los conciertos dedicados a Manuel de Falla, el homenaje a Joaquín Sabina, quien también participó en uno de los paneles del VIII CILE, por la Orquesta Sinfónica de Córdoba y el recital de Les Luthiers, entre otros muchos. El programa cultural incluyó una demostración de bailes típicos argentinos y cordobeses. Fue un espectáculo que abarcó más de un kilómetro donde el pueblo de Córdoba hizo gala del orgullo y del disfrute que les representa su folklore y, en definitiva, su identidad cultural.

Pero si algo llamó nuestra atención fue que durante la propia realización del Congreso todos los espacios en los que se celebraron las jornadas del VIII CILE estaban llenos de estudiantes, profesores y personas entusiastas, que atendían, se interesaban y hacían preguntas inteligentes y sensatas. Hay que tener en cuenta, por una parte, que se trataba de espacios que siempre superaban los 200 asientos y, por otra, que esos escenarios estaban replicados, a través de las modernas tecnologías, en otros con similares características. Es decir, cada panel podía verse en dos lugares al mismo tiempo, uno real y otro virtual. Y según comentaron los organizadores todos estaban completos. La asistencia a esos espacios se vendió, a manera de inscripción, a un precio simbólico, según nos comentaron muchos profesores con quienes compartimos. Pero lo cierto es que apreciamos un interés por escuchar, por participar, por aprender, quizás poco frecuentes en Congresos de esta magnitud y alcance.

La decana de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Córdoba, Dra. Elena López, había dicho que la pretensión era que el Congreso estuviera en la calle y la calle estuviera en el Congreso. Y lo lograron. Córdoba, los organizadores y coorganizadores, nos acogieron con un Congreso bien organizado, con un alto nivel científico y con una amabilidad y gentileza que agradecemos.

 

 

 

 

 

El legado de una pareja de maestros

  • A propósito del reciente fallecimiento del Académico de Mérito de la ACC, Julio Vitelio Ruiz Hernández

 

Dr. Leonel Ruiz Miyares, director del Centro de Lingüística Aplicada, CITMA, Santiago de Cuba

 

El pasado 15 de abril falleció el Dr. Julio Vitelio Ruiz Hernández, destacado lingüista, uno de los pioneros de los estudios de fonética acústica y experimental en Cuba, autor de novedosos libros de ortografía de gran difusión nacional y creador del Centro de Lingüística Aplicada (CLA) de Santiago de Cuba. Con su pérdida, se cierra la existencia física de un binomio científico que realizó grandes aportes a la lingüística y la pedagogía cubanas, pues, junto con la también lingüista Eloína Miyares Bermúdez, elaboró parte de su vasta obra.

 

Antes de 1959, como maestros rurales en el oriente de Cuba, Vitelio Ruiz y Eloína Miyares comenzaron a mostrar sus inquietudes por el correcto uso de nuestra lengua materna: concursos ortográficos y otras iniciativas fueron surcando el camino para empeños mucho más ambiciosos.

 

Con el triunfo revolucionario, ambos jóvenes interiorizaron muy bien las palabras de nuestro Comandante en Jefe Fidel Castro cuando expresó “La Revolución sí puede recoger del pueblo toda la inteligencia, toda la energía, y todo su espíritu de lucha y de creación, y llevarlo hacia un camino de bienestar y de progreso!”[1]. Y eso fue exactamente lo que hicieron Eloína y Vitelio; con su enorme energía de lucha y creación, entregaron su modesta inteligencia al bienestar y al progreso de nuestro pueblo en la esfera de la lingüística.

 

Con la fundación en 1971 en Santiago de Cuba del Departamento de Literatura y Lingüística de la Academia de Ciencias de Cuba (ACC), hoy Centro de Lingüística Aplicada del CITMA, ambos investigadores impulsan los estudios lingüísticos aplicados a resolver problemas concretos sobre la lengua, hallados en sus investigaciones teóricas.

 

En las décadas de los 70 y los 80 del pasado siglo, establecen laboratorios de fonética para la corrección de las dislalias culturales en todas las antiguas Escuelas Formadoras de Maestros Primarios y comienza la capacitación en Lingüística General y Fonética a locutores de radio y televisión del país. No en vano en el contexto del V Coloquio Nacional de Locución, celebrado en Santiago de Cuba en mayo del 2015, ambos fueron declarados padres de los estudios científicos de la locución en Cuba.

 

Junto con otros prestigiosos lingüistas cubanos, como Max Figueroa Esteva, Gisela Cárdenas Molina, Sergio Valdés Bernal y Gema Valdés Acosta, Eloína Miyares y Vitelio Ruiz contribuyeron al avance de esta importante ciencia humanística en el desarrollo de la sociedad cubana actual.

 

Durante la década de los 90 y hasta nuestros días, estos paladines del lenguaje hacen realidad uno de sus añejos sueños, la elaboración de los primeros diccionarios escolares en Cuba. El Diccionario escolar ilustrado y el Diccionario básico escolar, junto con la Metodología ortográfica VAL-Cuba, forman una tríada de resultados que favorecen el empeño del país en lograr un mejor vocabulario y una correcta ortografía en los estudiantes del Sistema Nacional de Educación, incluyendo los discapacitados visuales y los sordos e hipoacúsicos.

 

La divulgación e introducción de los resultados fueron otras de las características de Vitelio y Eloína. Siempre en estrecha vinculación con el CITMA y el Ministerio de Educación, ambos investigadores –junto con sus incansables colaboradores del CLA– recorrieron en varias ocasiones todo el país en las llamadas Caravanas Científicas Nacionales de Lingüística, original manera de explicar y entregar de primera mano a alumnos, maestros y metodólogos los variados resultados lingüístico-pedagógicos confeccionados en su institución. Por otro lado, los reconocidos Simposios Internacionales de Comunicación Social, con 32 años de ejecución, contribuyen sobremanera a conocer el rumbo de los estudios lingüísticos en Cuba y fuera de ella.

 

Sin proponérselo, la Revolución premió en el 2010 a Vitelio Ruiz y a Eloína Miyares con la más alta condecoración que otorga a sus trabajadores, el título honorífico de Héroe del Trabajo de la República de Cuba, por tan larga trayectoria de dedicación, creación y abnegación.

 

Hoy, tras la ausencia física de Vitelio y Eloína, nos toca –con la misma energía y creatividad– continuar su extensa y fecunda obra para así honrar a quienes serán siempre, como los llamara Nancy Morejón, orfebres de la palabra.

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[1] Discurso pronunciado por el Comandante en Jefe Fidel Castro Ruz resumiendo los actos del día internacional del trabajo, en la Plaza Cívica, el 1º de mayo de 1961 en Fidel, Soldado de las Ideas, http://www.fidelcastro.cu/es/discursos/discurso-pronunciado-resumiendo-los-actos-del-dia-internacional-del-trabajo-plaza-civica

Raíces de identidad

 

Tomado de Juventud Rebelde

Graziella Pogolotti
digital@juventudrebelde.cu

Para las naciones que se construyen a contrapelo de la herencia colonial y neocolonial, con el añadido de las formas contemporáneas del poder hegemónico, la reafirmación de la propia identidad constituye un factor determinante de supervivencia y crecimiento.

Sus raíces son múltiples. Algunas, frágiles y delicadas, se extienden por la superficie del suelo. Otras se hunden en lo profundo de la tierra. Son cimientos que soportan los más intensos vendavales. En la interacción de sus componentes, hechos de vida y memoria, se va edificando una narrativa que se traduce en términos de cultura, base de la unidad que opera sin desmedro de la diversidad de creencias, orígenes y territorios en los que nos asentamos.

La lengua que hablamos, por encima de las distintas cadencias típicas de cada región, en el extenso y variado universo hispánico, se define por los rasgos de la norma culta hablada en cuba. Es el idioma oficial del país, ratificado así por la constitución recién aprobada. En su defensa se impone emprender las regulaciones jurídicas para su uso en los espacios públicos y en los medios de comunicación. Se trata, en suma, de establecer las políticas lingüísticas de obligatorio cumplimiento. Es un trabajo serio que demanda la contribución efectiva de especialistas en la materia, aunque no puede seguirse postergando, puesto que la contaminación y el disparate nos rodean y nos invaden en acelerada corrosión del buen decir y de la comunicación adecuada.

Pululan en nuestras calles agresivos carteles, muchos de manufactura primitiva y otros anuncios, más ostentosos por los lumínicos, que agreden la visualidad, la ortografía y el idioma oficial.
La calle es de todos. Ha de estar presidida por el respeto mutuo, la adecuada convivencia y la defensa de la cultura. Por lo demás, poco podrá hacer nuestro sistema de educación cuando la mala ortografía y la redacción infeliz quedan grabadas de manera indeleble en la memoria a través de una imagen gráfica. La pobreza del lenguaje en los planos del léxico y la sintaxis interfiere gravemente con la eficiencia en la comunicación de mensajes que, por su importancia, tienen que captar el interés de amplias audiencias.

En la última etapa de la república neocolonial, la creciente penetración del imperialismo norteamericano se manifestó en la contaminación del idioma en el entorno mercantil. Nuestras tradicionales bodegas, administradas por gallegos acriollados, intentaron adquirir un matiz más aristocrático y empezaron a denominarse grocery.

Las farmacias, llamadas entonces boticas, se estaban convirtiendo en drugstore. La red de la cadena woolwoorth era conocida como tencent, y en plural, tencenes. Los artículos costumbristas de la prensa señalaron críticamente la invasión progresiva del fenómeno, al punto que se consideró la posibilidad de legislar al respecto. Ha llegado la hora de hacerlo.

Ciertas creencias utilitarias subestiman el estudio de la literatura. En ella, a través de los siglos de nuestra brevísima historia, se ha venido forjando la imagen de nuestra identidad. Así lo comprendieron los maestros que, desde su modesto trabajo cotidiano, construyeron focos de resistencia ante la opresión colonial. Desde el aula, nos enseñaron, ellos también, a pensar en cubano e incluyeron textos de nuestros autores en los manuales de lectura que llenan nuestras horas de estudio hasta quedar grabados para siempre en nuestra memoria, todavía virgen en esas primeras edades.

Si me preguntaran por los pilares básicos de la formación humana, me atrevería a afirmar que se encuentran en la literatura, la historia y las matemáticas. Todos ellos constituyen vías del pensar y el sentir que nos acompañarán a lo largo de toda la existencia.

La literatura amplía el dominio de la lengua, favorece la lectura de los matices de la realidad, despierta la mirada hacia la naturaleza y agudiza la comprensión de la complejidad del mundo que nos habita, revela la belleza y la resonancia melódica en el concatenarse de las palabras. la historia renueva y construye el relato del origen de lo que somos. La matemática ejercita el razonamiento lógico, inseparable de la necesaria problematización de la realidad en lo tangible e inmediato y en la formulación de las leyes del universo infinito que rodea nuestro minúsculo planeta. Esta tríada de saberes nutre la imaginación, sustento de la creación científica y de la innovación tecnológica.

Abocados a la depredación irreversible del planeta, a la manipulación sofisticada de las conciencias, el desarrollo humano en su dimensión espiritual es vía y objetivo final del socialismo.

Alabar nuestro idioma

Tomado de: Habana Radio

Cada 23 de abril se celebra el Día Mundial del Idioma Español, en honor al escritor Miguel de Cervantes y Saavedra, quien murió ese día del año 1616. Para conmemorar la efeméride, como es tradicional y a nombre de los miembros de número de la Academia Cubana de la Lengua, se depositó una ofrenda floral a los pies de la estatua del autor de “El Ingenioso Hidalgo Don Quijote de la Mancha”, sita en el Parque San Juan de Dios, en La Habana Vieja.
El acto sirvió para homenajear, además, los 500 años de la otrora Villa de San Cristóbal de La Habana y para resaltar los valores de Eusebio Leal Spengler como Historiador de la Ciudad.

 

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Tras la colocación de las flores a manos de las nuevas generaciones, la académica Nancy Morejón leyó textos escritos por el Doctor Leal dedicados a nuestra ciudad.

 

Nancy Morejón

Nancy Morejón

 

Uno de ellos refleja que “La Habana es sumamente atractiva. Este magnetismo surge de su historia y de su posición geográfica. Es una ciudad bella que seduce por varios motivos. No está en fase con su tiempo y conserva toda una serie de valores y una identidad propia en el seno mismo de la identidad cubana. La Habana desempeñó un papel importante en la historia de la construcción de la identidad nacional, del carácter nacional, en las luchas por la independencia, en las batallas que lideraron el estudiantado y los trabajadores. Esta ciudad también es una reserva patrimonial impresionante”.

 

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Al finalizar, los presentes se dirigieron al Aula Magna del Colegio Universitario de San Gerónimo donde en el pleno de la Academia, abierto al público, se leyeron textos de relevantes autores de la lengua española, alusivos a la capital cubana.
También se entregó el Premio Academia Cubana de la Lengua 2019 a la obra “Encuentros cercanos de variado tipo”, de la doctora Mayerín Bello, profesora titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

 

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Es válido resaltar que el español es el idioma oficial en 20 países; mientras que las personas que lo hablan son 577 millones – de acuerdo con lo informado en noviembre del 2018 por el Instituto Cervantes –; de esta cifra, 480 millones lo tienen como lengua materna, según se precisa.

Dos cubanos obtienen el Premio Casa de las Américas 2019

Alexis Díaz Pimienta y Reinaldo Funes Monzote se alzaron con el Premio Literario Casa de las Américas 2019, en las categorías de Literatura para niños y jóvenes y Ensayo de tema histórico-social, respectivamente. La decisión –que en ambos casos se tomó por unanimidad– fue dada a conocer el pasado 31 de enero en la sede de la institución.

El jurado conformado por los escritores Elena Dreser (Argentina-México), Mario Picayo (Cuba-Islas Vírgenes, Estados Unidos) y Olga Marta Pérez (Cuba), considera que Piel de noche, de Díaz Pimienta, aborda “una temática sensible con un alto sentido humano, consciente de la perspectiva de género y de la diversidad; porque en manos de los pequeños lectores los llevará a ser mejores personas, atendiendo a los valores que prevalecen en sus versos”. En opinión del jurado, además, se trata de “un texto escrito de manera sencilla y directa que conserva la voz del niño, cuyo resultado es una obra tierna y conmovedora”.

En cuanto a Nuestro viaje a la luna. La idea de la transformación de la naturaleza en Cuba durante la Guerra Fría, de Funes Monzote, el jurado integrado por Néstor Francia (Venezuela),  Elissa L. Lister (República Dominicana) y Raúl Garcés (Cuba), sostuvo que el libro “ofrece un aporte a la comprensión del proceso revolucionario abordando la historia desde un diálogo entre áreas del saber menos conocidas y difundidas, cuya aproximación interdisciplinaria al tema integra elementos de la geografía, la economía, la política, las ciencias aplicadas y la historia de las ciencias”. Asimismo, celebra la utilización de una significativa bibliografía actual y el hecho de “visibilizar a un conjunto de científicos y técnicos que contribuyeron a la construcción del proyecto revolucionario desde áreas relacionadas con la sustentabilidad económica, la soberanía alimentaria y el equilibrio ambiental”.

Ambos volúmenes –en proceso de edición– serán presentados durante la celebración del Premio Literario Casa de las Américas 2020.

Presencias Europeas en Cuba, la identidad a debate

Este miércoles 10 de abril se inauguró en La Habana el III Coloquio Nacional Presencias Europeas en Cuba, organizado por el Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba – Europa: Palacio del Segundo Cabo.

La conferencia magistral del Dr. Sergio Valdés Bernal, titulada “Las lenguas europeas y el español de Cuba”, fue la apertura del evento teórico que convoca cada año la Oficina del Historiador de la Ciudad de La Habana.

 

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En su intervención, el Premio Nacional de Ciencias Sociales y Humanísticas de 2018 abordó luces sobre la necesidad de analizar y describir en profundidad los patrones lingüístico-culturales aportados por los europeos, en el sentido de definir la procedencia sociolingüística de estos pobladores, o sea, qué tipo de español, inglés, francés u holandés trajeron consigo, y cuánto influyó en esto la jerga marinera o el habla portuaria, pues la colonización fue a través del océano.

La sesión de la mañana se centró en la transculturación lingüística con la moderación del Doctor en Ciencias Lingüísticas Alejandro Sánchez Castellanos, profesor del Departamento de Estudios Lingüísticos y Literarios de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.

 

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Se presentaron así las ponencias del MSc. Pedro Adolfo Machado Aguiar (Los cuentos de mentira: la herencia cubana del español, Conde de Castañeda, y del alemán Barón de Münchhausen); el Dr. C. Ronald Antonio Ramírez Castellanos (De las crónicas a la narrativa romántico-costumbrista: Europa y Francia en la cultura popular santiaguera de la Colonia); la Lic. Tatiana Guerra Hernández (Voló como Matías Pérez, un refrán que tiene historia); sobre esta línea de dichos populares debatió la MSc. Bárbara Oneida Venegas Arbolaez con su presentación “La ruralización del refrán en Trinidad y Sancti Spíritus. Aproximación histórica”; así como MSc. Edilinda Chacón Campbell (El pregón una herencia hispana en Cuba. Actualidad en la ciudad de Santiago de Cuba).

 

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La sesión tarde, conducida por la MSc. Zenaida Iglesias Sánchez, historiadora e investigadora de la Empresa Restaura de la OHCH, incluyó la conferencia “Impacto inglés en la cultura popular tradicional cubana”, del Dr. Avelino Víctor Couceiro Rodríguez; “Incidencia de la migración balear en la cultura popular tradicional en la comunidad de Surgidero de Batabanó”, del MSc. Vicente Robinson Echevarría; a la MSc. Adriana Hernández Gómez de Molina con “Cultura y tradiciones en el asentamiento hebreo de La Habana Vieja”; Así como al MSc. Maciel Reyes Aguilera y la investigación “Vivir a la francesa en el cafetal oriental del siglo XIX”.

La Oficina del Historiador de la ciudad de La Habana, en el marco del proyecto de cooperación internacional Gestión integral participativa y sostenible para el desarrollo local del Centro Histórico y la Bahía de La Habana, auspiciado por la Unión Europea y el Ayuntamiento de Barcelona, organiza el III Coloquio Nacional Presencias Europeas en Cuba, con la rectoría del Centro para la interpretación de las relaciones culturales Cuba – Europa: Palacio del Segundo Cabo. El evento se extenderá los días 11 y 12 de abril de 2019.

 

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Un total de 27 ponencias fueron aceptadas para su participación en la actual convocatoria del evento cuyos resultados serán incluidos en las memorias de este Coloquio y futuras publicaciones del Centro de Interpretación.

23 de abril – Día internacional del idioma español

La Academia Cubana de la Lengua con motivo de esta fecha celebrará la ya tradicional ceremonia de colocación de una ofrenda floral ante el monumento a don Miguel de Cervantes y Saavedra en el parque San Juan de Dios, en el centro histórico, donde confluyen las calles San Juan de Dios y Aguiar, a las 10:30 de la mañana. Hablará el académico de número Dr. Eusebio Leal Spengler, Historiador de la Ciudad, en ocasión de las jornadas por el Aniversario 500 de la fundación de la otrora villa de San Cristóbal de La Habana.
Con posterioridad, a las 11:15, en el Aula Magna del Colegio universitario de San Gerónimo se efectuará una sesión pública del pleno de la academia con la presencia de representantes diplomáticos de los países de habla hispana acreditados en Cuba. Se leerán textos alusivos a La Habana de relevantes autores de la lengua y se entregará el Premio Academia Cubana de la Lengua 2019 a la obra Encuentros cercanos de variado tipo de la doctora Mayerín Bello, profesora titular de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana.
JUNTA DE GOBIERNO

DISCURSO PARA LA RECEPCIÓN DEL PREMIO NACIONAL DE LITERATURA 2019

Siempre que me preguntan sobre el oficio del escritor y la escritora, acudo a una definición atribuida a los franceses hermanos Goncourt: “facilidad innata y dificultad adquirida”. A lo que yo añado dos premisas: el dominio de la lengua y la conciencia de pertenecer a una cultura determinada.
Yo también he tenido otras divisas como persona y como escritora, y una de estas ha sido un hermoso y lúcido verso de la poesía lírica azteca que se preguntaba qué debía dejar uno después de su muerte y contestaba: “Al menos flores al menos cantos.”
Recibir el Premio Nacional de Literatura me ha redondeado los afanes de mi vida literaria. No solo lo agradezco enormemente, sino que estoy conmovida por tantas muestras de afecto. Y lo comparto con todos aquellos, familia, amigos, colegas, que me han ayudado a llegar a este punto.
Deseo aprovechar la ocasión de este acto para rendir sincero homenaje a aquellos ganadores anteriores de la distinción con la que hoy se me honra, afirmando que el ser merecedora del premio por ellos ya alcanzado prestigia aún más mi propia condición de premiada y el honor de compartir este pase de lista.
Antes de continuar quiero agradecer de manera particular a los jurados, a los amigos como Lázaro García que me han estimulado a no perder las esperanzas y a los editores de mi obra. Y agradecer a mis amistades en el extranjero que han traducido y publicado mi obra: Colette Casado, Irina Bajini, Sara Cooper y Fabio Murrieta.
Como tantas personas me han ido diciendo, siento que al fin he alcanzado algo que hace mucho quería. Lamento que por pasado ese tiempo, no estén a mi lado algunos difuntos que lo hubieran celebrado conmigo como Ezequiel Vieta, mi hermano Albertico Yáñez y Nancy Alonso. Pero el obtenerlo ha sido una emoción y un honor grande. Como ya he repetido, entre las manifestaciones más importantes han estado en las tantas demostraciones de afecto y aprobación que he recibido.
Si mi padre Alberto Yáñez estuviera vivo, diría que me acaban de dar un equivalente al balón de oro. (¡GOL!) Y yo añadiría también con un toque de humor negro que este premio me ha cambiado hasta mi epitafio que consistía en “Al fin en todas las listas negras”. Ya no.
Cómo y cuándo nació esta vocación mía por las letras
En mis comienzos de escritora, sin lugar a dudas, está en primerísimo lugar la familia. Mi papá periodista, y una madre con una excepcional sensibilidad. Así que creo que hay algo en los genes por ahí. Las motivaciones… bueno, cuando era pequeña quería que los cuentos terminaran como a mí me gustaba y así empecé…
Desde niña, con una familia inclinada a las Letras y un tío abuelo que me enseñaba poemas, siempre tuve la lectura como parte de mi esencia. Escribía cuentecitos. Mi niñez fue común, si se puede llamar común a tener un tío abuelo como el mío, o unos padres como Nena y Alberto. Mi tía Tata me regaló a los seis años Los tres mosqueteros y una lamparita para leer en la cama. Todavía conservo ambos objetos y la costumbre. Mi familia me puso a estudiar piano y baile español, lo típico; pero al mismo tiempo me llevaban a los juegos de la Habana y Almendares, a los palcos reservados para los periodistas de las carreras de autos, a corretear con los futbolistas en el stadium de la Tropical, sin ningún melindre. Mi tío abuelo Félix era el coime de los billares del Centro Asturiano, un ser peculiar, dulce y enamorado. Escribía poemas y se daba tragos con Hemingway en el Floridita. El tío Félix me secundaba en mis fantasías aventureriles, íbamos a pescar a Casablanca con un cordelito y un clavo jorobado, o a cazar leones con una escopetica que disparaba un corcho en los jardines del Capitolio. La escalera de la casa de la abuela era el barranco donde se escondían los eternos enemigos, los indios apaches. El campamento de “los buenos” era detrás del escaparate de mi mamá. Mi mamá Nena tenía una mente muy ágil y una sensibilidad peculiar, mi papá Alberto, periodista y futbolista, un sentido del humor todo el tiempo en acción. Desde siempre que recuerdo, mi casa era un avispero de imaginación. Creo que todo ese caldo de cultivo hizo que mi hermano y yo nos inclináramos a las letras…. tal vez la manera más apacible de canalizar aquellas energías tan locas de mi familia.
Mi primer premio literario me lo dieron en el sexto grado en el Plantel Jovellanos donde yo estudiaba, tenía 10 años y era un concurso sobre la Fundación del Centro Asturiano de la Habana. Me gané una medalla y mi texto, escrito en el aula como un examen, fue publicado en la revista TOPICOS hispano cubanos en julio de 1959. La primera frase de mi texto era “El triunfo es de los que se sacrifican”.
No obstante, mi principal giro fue el de la profesión. Desde niña yo quería trabajar en publicidad y ser caricaturista. Combinar la destreza para el trazado de dibujos con la habilidad para escribir. De esta manera, apenas con 12 años participé junto a mi padre como Fundadora del Diario Humorístico Palante donde incluso llegué a publicar algunas caricaturas.
Me incliné a estudiar pintura y de hecho pasé las pruebas para entrar en la Escuela Nacional de Arte. Entonces, a punto ya de hacer mis maletas para becarme en Cubanacán, me avisaron de que había sido seleccionada para una escuela distinta, un bachillerato para adolescentes superdotados, lo que sería el Instituto Preuniversitario Especial Raúl Cepero Bonilla. Una interferencia en mis planes, aunque a mi favor, pues esos tres años en el Cepero Bonilla fueron no sólo felices, sino decisivos en el establecimiento de una ética de exigencia y de rigor. Hubo otros giros más: de una niña mimada y bien educada, me transformé en joven rebelde y medio hippie.
Me inicié en la literatura escribiendo narrativa, cuando era una adolescente. Y lo primero de ficción que publiqué en una revista fue un cuento en la Revista Santiago. Luego estudiaba en la Escuela de Letras y allí por la asignatura de Historia del Arte, Adelaida de Juan nos encomendó la tarea de visitar la parte antigua de la Habana, lo que llamamos “La Habana Vieja”, con sus mansiones de siglos pasados, sus callejuelas, sus iglesias, sus plazas. Mientras descubría una parte de la ciudad que, aunque la había caminado de vez en cuando, no la había visto con los ojos de la admiración artística y para mí fue un deslumbramiento. Tenía veinte años y también descubrí el primer amor. Un día me senté y como en una racha incontenible escribí un manojo de poemas. Esos poemas que cuentan del arrebato por mi ciudad y por el amor formaron el libro LAS VISITAS que fue Premio del concurso universitario “13 de marzo” y mi primer libro publicado. Es además mi libro más querido.
Para mi ese fue durante mucho tiempo el gran premio de mi vida. Me publicaron el libro, que se convirtió en mi texto más estimado. Era un galardón que muchos teníamos en alta estima (Abel Prieto también lo ganó, en narrativa).
En los años sesenta, éramos fanáticos de aquella película que se llamaba Hiroshima Mon Amour. Lo que más me impresionaba de ese título proyectado sobre la trama era su oculta relación entre el amor y el sufrimiento. Es cuando uno ama tanto a algo o a alguien que le duele. Esa es la Habana mi amor, para mí. Es la sustancia de mis primeros poemas, Las visitas, un recorrido por la Habana Vieja. Es la sustancia de mi primer cuento y que le dio título a una de mis colecciones de narraciones La Habana es una ciudad bien grande, y creo que es la razón de buena parte de mis elecciones en la vida. La Habana es el mar, sus ruinas, sus gentes, la nostalgia concreta de los que no están, mis perros, mi patio de Cojímar, mi propio “huerto claro donde madura el limonero”, como diría Machado.
Así que dedico parte de emoción al 500 aniversario de la Ciudad de la Habana.
Cojímar tiene lo que más amo de la Habana: el mar… y ese aire que imprime de limpieza de espíritu, de aventura no culminada, de serenidad y también de furia cuando viene a cuento. Es, como hubiera dicho Hemingway, trasladando el set: “un lugar limpio y bien alumbrado”. Para vivir, para escribir, y para morir, también cuando venga a cuento.
Como ya he dicho en otras ocasiones, entre los escritores del exterior como influencia después de su lectura, empezaría por Salinger; después Carson McCullers, y Hemingway. También Marguerite Yourcenar y Juan Rulfo. Y entre los escritores cercanos que me han apoyado en mi elección de convertirme en escritora me siento agradecida a Ezequiel Vieta, (que me llevaba recio en el ejercicio de escribir, pero sin desalentarme, todo lo contrario), a mis profesores Roberto Fernández Retamar, César López, Jaime Sarusky y Juan Arcocha. Amigos como Pepe Triana. Y también a mis profesores de literatura tanto en el Instituto Cepero Bonilla como en la Escuela de Letras, como Nuria Nuiry, Camila Henríquez Ureña, Juanita Conejero, Lucía Sardiñas y Mirta Aguirre. La literatura se volvió la inquietud más seria de mi vida. Leer y escribir son las almas de mi existencia.
Los libros extranjeros que entonces se publicaban en Cuba se conseguían por centavos y en Cuba se publicaba muchísimo de lo mejor de la literatura europea, norteamericana y latinoamericana (y de otros lares también, claro). Uno de mis primeros trabajos críticos fue un prólogo sobre Carson McCullers. Leí mucho a Salinger, a Hemingway, la novela realista francesa, a las Marguerite Duras y Yourcenar, a Benito Pérez Galdós que es una estupenda escuela para quien quiera escribir en correcto español y no parezcan como traducciones (algo que ocurría en algunos textos cubanos que han tenido mucho bombo). Por supuesto, también leía y daba clases sobre ellos, desde fechas bien tempranas, a Borges, Rulfo, Cortázar, Fuentes, García Márquez y Vargas Llosa. Algunos me influyeron para bien, como en la concisión. Otros me influyeron para mal y con los que he cometido parricidio en mi disco duro. A Raymond Carver lo descubrí gracias a Alain Sicard, colega y amigo profesor en Poitiers, que vio puntos de contacto y me regaló sus cuentos…¡en francés!
Y como buena hemingweyana siempre he estado pendiente de lo que se oculta debajo de la punta del iceberg.
Para seguir, insisto en que defiendo el término de poetisa. En el uso correcto de la lengua ese es el término que corresponde. Entiendo las razones de orden histórico y estético que ha provocado que muchas prefieran ser llamadas “poetas”, pero no debemos dejarnos arrebatar por determinaciones de género, el uso de un término en correcto español y además tan bello.
Yo creo muy firmemente en que para escribir en una lengua hay que, ante todo, dominarla. Aunque resulte tedioso, el aprendizaje de los autores españoles del siglo XIX no tiene comparación. El instrumento del escritor es, como el martillo del carpintero, el idioma. Insisto, hay que ser culto y conocedor de la lengua en la cual uno escribe. Es el ABC de la escritura.
Mi intención estética, aunque haya elementos fantásticos, es sobre todo realista. Y con distintos personajes como el de la mujer enloquecida que habla sola en mi novela Sangra por la herida uso exactamente estos componentes: el sueño y el humor. Lo qué siempre se mantiene de una u otra forma en mi obra, es la mezcla del humor con lo trágico, diría que casi es un sello literario mío. En los momentos más trágicos, más horribles de mi vida, no he podido dejar el humor negro, porque si se hiciera un recuento lo primero que yo escribía eran cuentos negros.
Por otra parte, ya como un rasgo de estilo, me gusta que mis personajes hablen desde una autenticidad. La busco, sin que ello implique un naturalismo banal o la aceptación de la grosería para ser realista. Creo que el español del habla no se puede trasferir literal a la literatura como si se puede en otras lenguas. Con el español hay que hacer un cuidadoso trabajo de reelaboración, pero siempre partiendo de lo genuino.
La emoción y la sensibilidad son importantes a la hora de escribir, pero también la cultura y el conocimiento preciso del idioma y lograr que salga de una forma natural. Como decía Bioy Casares, estoy convencida de que «el escritor debe escribir con claridad», a lo que añado austeridad en el estilo, sinceridad en la elección de temas y enfoque, y naturalmente dominio del lenguaje.
La literatura es para mí, en primerísimo lugar, conocimiento. En segundo lugar entretenimiento. La tercera es comunicación. Yo creo que estos son los tres aspectos fundamentales. El escritor tiene que comunicar una emoción y tiene que trasmitir su verdad. Es que para mí la literatura verdadera cumple una función cognoscitiva dentro del entretenimiento y del intercambio con los demás. Y esto vale para todos los géneros que he asumido desde la ficción, el testimonio, el periodismo hasta los guiones.
Ahora quisiera leer una cita del narrador cubano Lisandro Otero en su discurso de aceptación del Premio Nacional en 2003. No se puede decir mejor y más sintético de cómo él lo dijo:
“A veces fui catalogado como conflictivo y polémico por mantener ciertas pautas divergentes, pero sostuve mis discrepancias sin ceder jamás en los principios. Los disentimientos nunca fueron de fondo. No he sido un conformista sumiso ni un resignado sin criterio y a ello debo no pocos tropiezos. Me considero intransigente y por ello mismo, revolucionario.”
La lengua dura de la escritora norteamericana Djuna Barnes advertía que había que “huir del veredicto de lo vulgar”. Pero yo no huyo….presento pelea. Efectivamente, aunque no lo disfruto, no me puedo morder la lengua —como me recomendaba mi sabia mamá— ante la vulgaridad, la corrupción, la mediocridad, la injusticia. Supongo que la fama de buscapleitos me la hayan endilgado algunos que no han salido bien parados de una discrepancia conmigo. Y pudiera contar muchas historias.
Desde joven, siempre he pensado que se debe ser consecuente con uno mismo. Una de las palabras claves es compromiso y otra es la honradez al escribir. La literatura no es un sofá cómodo desde donde disponerse a ser testigo de la realidad. Escribo para exorcizarme de verdades insoportables.
Todo lo demás es floritura. La esencia es esa: la igualdad de condiciones, de posibilidades. En el caso de la literatura se trata también de hacer una lectura de los textos desde una mirada de género. No exclusivista naturalmente. Siempre recalco que todo fundamentalismo es anti intelectual, y que lo principal es el talento, escribir bien. Ser escritora feminista significa para mí el rescate del olvido de la obra de muchas escritoras silenciadas, tomar conciencia ante el hecho creativo, y en definitiva escribir cómo se piensa.
Antes de cerrar estas palabras quiero recordar a mis dos personajes inspiradores en todas las épocas: el Principito y el Zorro. Y la célebre frase de que:
“He aquí mi secreto. Es muy simple: no se ve bien sino con el corazón. Lo esencial es invisible a los ojos. (…) Eres responsable para siempre de lo que has domesticado. Eres responsable de tu rosa”
Y para cerrar voy a leer las últimas líneas de un poema que me regalo el amigo y colega Rolando López del Amo, por haber obtenido el Premio Nacional de Literatura:
Así es como me parece
que se debe reaccionar
al ocupar un lugar
prestigioso y merecido
que triunfa contra el olvido.
Entonces: ¡a trabajar!
MUCHAS GRACIAS