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Por:  Graziella Pogolotti Jacobson

Aquí y allá, en establecimientos comerciales de carácter privado se extiende, como por onda expansiva, el uso de anuncios en inglés. Esa
presencia comienza a invadir el espacio público. En estas circunstancias, es imprescindible recordar que el español constituye la lengua oficial en nuestro país. Portadora de identidad, componente esencial de nuestra cultura, integra los factores constitutivos de la nación soberana. Por demás, la ley impone la exigencia de su cumplimiento obligatorio por parte del conjunto de los ciudadanos.

Cabría suponer que entre los comerciantes de reciente estreno se manifiesta la tentación de complacer, por esta vía, a los visitantes de otros países que, en flujo creciente, llegan al nuestro, aunque no todos sean hablantes nativos del inglés.

Se trata de una apreciación errónea. Las motivaciones de los viajeros son múltiples. Muchos se solazan con los atractivos de la naturaleza,
disfrutan del sol y la playa. Otros, prefieren frecuentar las ciudades, interesados por los valores patrimoniales que las singularizan y por el comportamiento de un pueblo comunicativo, callejero, acogedor y cordial, tal como lo reconocieron quienes pasaron temporadas entre nosotros desde los tiempos de la colonia. En el ámbito edificado y en las gentes que lo habitan, descubren los valores de una cultura diferente, amasada a través de una historia específica.

Por vía inconsciente, el ambiente que nos rodea influye en el uso del idioma. Era yo una joven recién graduada en busca de trabajo, cuando
se me ofreció la oportunidad de colaborar en la elaboración de un manual de ortografía. La autora del texto había realizado previamente
una encuesta entre estudiantes para detectar los errores más frecuentes. No los hubo al escribir la palabra cerveza, a pesar de la
c, la v y la z, tan comprometidas en nuestra habla latinoamericana. Por aquel entonces, la competencia entre las marcas más reconocidas se
manifestaba en un despliegue publicitario en las calles y en la televisión. La grafía se grababa de manera indeleble en la retina de todos.

Según reseña la prensa, el Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros, Miguel Díaz-Canel, subrayó en palabras pronunciadas en el
Ministerio de Educación la necesidad de conceder la importancia que merece al desarrollo de los hábitos de lectura mediante la conducta de un maestro, portador siempre de un libro ante los escolares que deberán seguir su ejemplo.

El asunto adquiere mayor trascendencia en tiempos de dominio creciente de la comunicación audiovisual. Ha sido objeto de análisis e investigación a nivel internacional. Entre nosotros, el tema reclama atención de primer orden ante el deterioro en el empleo de la lengua
que concita preocupación en amplios sectores sociales. Por distintas vías se ha manifestado la necesidad de conceder la debida jerarquía al
aprendizaje del idioma, no solo mediante el manejo de la gramática, sino a través del entrenamiento en la comprensión de textos literarios.

El dominio del idioma asociado a la comunicación humana y a la capacidad de forjar en los educandos el ejercicio de un pensar independiente, crítico y creativo, abierto al acceso al conocimiento y a la búsqueda permanente de la innovación, resulta reclamo fundamental de esta época. Constituye un integrante inseparable, junto a la historia y las matemáticas, de la tríada de disciplinas que, más allá de lo instrumental, se distinguen por su carácter formador.

Preservar el potencial de riqueza y expresividad de la palabra y diseñar estrategias en función del presente y, sobre todo, con vistas
al futuro de las criaturas que están naciendo, cuando los mensajes telegráficos dominantes en el empleo de los teléfonos celulares suplantan el arte de la conversación, bloquean el diálogo productivo, interfieren la transmisión de saberes, castran el impulso creativo de la imaginación y limitan el acercamiento sensible entre los humanos, son demandas impostergables.

La complejidad del desafío compromete a la familia y a la escuela, pero trasciende delimitaciones institucionales compartimentadas. Desde
el amanecer, la comunicación preside, tanto como el oxígeno que respiramos, la totalidad de nuestro existir. Se manifiesta en la zona
más íntima del hogar, en el tránsito por las calles, en la prestación de servicios, en las fórmulas de una convivencia civilizada, en el tejido de las redes de la información que nos conectan con la realidad del país y con los derroteros del acontecer internacional. Comprender
la magnitud del problema es paso indispensable para afrontar la búsqueda de las soluciones.

Cultura e identidad arropan el territorio de la espiritualidad, residencia de los valores que nos definen como pueblo. Perduran y se transmiten a través de la lengua que hemos heredado. Cuidemos de ella en los mensajes que animan nuestras calles, en los medios de comunicación, en el ámbito de la escuela y del centro de trabajo. Podemos hacerlo ahora mismo. Mientras tanto, para precisar estrategias a largo plazo, convoquemos al análisis y la reflexión. Ante la complejidad de los problemas, pensar es un modo de ir haciendo.

Tomado de Juventud Rebelde

http://www.juventudrebelde.cu/index.php/opinion/2018-05-19/closed

Publicado: Sábado 19 mayo 2018 | 09:21:59 PM

«En Román Paladino: La ‘Glosa 89’ el primer texto español»

Frente a quienes sitúan los orígenes del castellano en el ‘Cartulario de Valpuesta’, el autor mantiene que es en la llamada ‘glosa 89’ donde se encuentra el primer testimonio de una lengua que «con sus vaivenes y sus crisis» se ha convertido en universal

 

Se ha publicado recientemente la noticia de que la editorial ‘Siloé, Arte y Bibliofilia’ ultima una edición facsimilar del Cartulario de Valpuesta (Becerros Gótico y Galicano). En ese artículo, los entrevistados -los dos editores de la obra- otorgan a la documentación altomedieval de Valpuesta el rango de «los registros más antiguos del castellano», incluso anteriores a las mismas Glosas Emilianenses. Como estudioso de estos temas desde hace ya muchos años, creo que puede ser oportuno ofrecer algunas aclaraciones o precisiones, solo algunas y sencillas, en torno a esta compleja cuestión.

1.- ¿La atribución de la máxima antigüedad a estas escrituras romances de Valpuesta, que recoge dicha noticia periodística, pone realmente en cuestión la tesis hasta ahora defendida de asociar los orígenes del español con el escritorio de San Millán de la Cogolla?

No, en modo alguno. Y ¿por qué? Por las razones siguientes, fáciles de comprender:

  1. a) La antigüedad de una lengua debe quedar de manifiesto en todos sus niveles. Es decir, debe darse una primera expresión de características romances en todos los niveles lingüísticos. Al tratarse tan solo de palabras, por ejemplo, estaríamos hablando de la antigüedad del léxico de una lengua, pero no de una lengua en su integridad. Quiere esto decir que ese título de ‘cuna de la lengua’ sólo podría atribuirse estrictamente a un enunciado o conjunto de enunciados donde estén presentes todos los niveles lingüísticos que constituyen los modos de hablar que llamamos lenguas: los niveles gráfico, fonético, gramatical (morfológico y sintáctico), lexicológico y semántico.
  2. b) Un texto en romance es aquel que, con un sistema gráfico romance refleja todos los niveles lingüísticos de una lengua, incluida la pronunciación. Es necesario representar la lengua hablada de una nueva manera, desde las palabras hasta los sonidos pasando por la morfología y la sintaxis. Por esta importante característica sobresalen los testimonios emilianenses de las glosas respecto de otros hispanos donde se sigue escribiendo la morfología hablada con la ortografía latina. En efecto, los monjes de Suso se esforzaron por dotar de nuevas reglas ortográficas al romance, de dejar de escribir la lengua hablada total al modo tradicional, a la latina, para pasar a una escritura innovadora, una nueva técnica fonográfica, la escritura a la española.
  3. c) La riqueza y complejidad cognoscitiva y física, en su realización, de una lengua requiere unos mínimos de expresión para reconocer en ella alguna de sus admirables singularidades específicas. Y el texto constituye, a mi juicio, la unidad indispensable, esto es, el enunciado escrito donde todas sus secuencias de significado están cohesionadas o relacionadas entre sí, por lo que transmiten un mensaje coherente, es decir, un mensaje que adquiere una unidad de sentido.

2.- Pues bien ¿se ajusta el Cartulario de Valpuesta a estos criterios?, ¿cumple estas indispensables condiciones? Es evidente que no:

– No contiene textos en romance, sino simplemente palabras romances.

– Lejos de presentar todos los niveles de la lengua, se limita casi exclusivamente a uno solo, al nivel léxico. Los documentos recogidos en los dos cartularios de Valpuesta, donde el valor lingüístico es sin duda muy apreciable, no alcanza a la totalidad de los niveles de nuestra lengua. La antigüedad, insistimos, ha de valorarse rigurosamente, esto es, con referencia a la manifestación de un estado de lengua en todas sus dimensiones. Porque, si se alude a una antigüedad parcial, a la específica de un solo nivel, por ejemplo, a la correspondiente al ámbito lexicológico, se podría objetar con toda razón que otros niveles, como el sintáctico, nuclear sin duda en la constitución de cualquier lengua, hunde sus raíces, para muchos, en las varias Vetus latinas (siglo II) y la Vulgata (siglo IV) o incluso, para otros, en los textos del latín vulgar anteriores a nuestra era. Sin pasar por alto las palabras que ya dejaron de pertenecer al lexicón latino, por ejemplo, en los escritos de Isidoro de Sevilla o en los viejos glosarios hispanos, como el Liber glosarum del siglo VIII, cuya copia se llevó a cabo en Hispania. Ni tampoco deberían silenciarse, parece evidente, las formas de contenido semánticas que hoy compartimos con los hablantes de la Romania de cualquier tiempo.

Por lo tanto, los documentos valpostanos no pueden ser considerados testimonios romances, sino unos escritos latinos en donde aparecen palabras romances. La antigüedad del cartulario de Valpuesta es, sin duda, un valor de gran interés para la lexicología romance, pero no presenta las credenciales suficientes para la reivindicación específica de los orígenes del castellano. En este sentido, la prudencia y cautela de los especialistas castellanos, lejos de tener que ser recriminadas, tienen que ser comprendidas.

3.- Por el contrario, la llamada ‘glosa 89’, escrita en el folio 72r del códice emilianense 60, sí es un texto iberorromance propiamente dicho: el primer texto romance en el sentido genuino del concepto de texto.

– Es el primer texto iberorromance que reúne las dos condiciones anteriores:

  1. a) Constituye la primera manifestación en todos sus niveles lingüísticos de la lengua iberorromance.
  2. b) Y también por primera vez, intencionadamente, está escrito en su integridad (el léxico, la gramática y los sonidos del habla) de una nueva manera, a la española. Es el primer testimonio, de extraordinaria entidad lingüística y cultural, donde con notoria solvencia y llamativa limpieza se expresa completamente y por vez primera el habla romance de la Hispania altomedieval.

Por todo ello, dentro de la notable producción filológica y lingüística del monasterio emilianense (glosas, glosarios, innovaciones ortográficas, Becerro Galicano, Berceo, etc.), debe ocupar el centro de la atención y del estudio de los orígenes del español la así llamada ‘glosa 89’ o ‘doxología’, de cuya edición paleográfica doy aquí mi versión, muy fiel al original: «Cono aIutorio . < d e > nuest r < o > dueno . dueno christ o . dueno salbatore . qual dueno get ena honore . equal due n no tienet . Ella mandatjone . cono patre cono sp irit u s an c t o enos sieculos . delosieculos . facanos d eu s om ni p o t en s tal serbitjo fere . ke d e na n te ela sua face gaudioso segam us . Am em».

Quiero destacar que esta ‘glosa’ fue ya considerada por un reconocido especialista, Díaz y Díaz, como «el primer texto escrito en román paladino”, un texto en el que los hispanistas deberían centrar más su estima porque «es ahí donde ya está la lengua que con sus vaivenes y sus crisis de crecimiento se ha convertido en una lengua universal».

Además, atendiendo incluso a la cuestión de la antigüedad, mis últimas investigaciones descubren en la ‘glosa 89’ un texto con un estado de lengua desde luego muy anterior a la segunda mitad del siglo XI, fecha en la que algunos la datan, principalmente porque es muy difícil concebir el estado de la lengua de la ‘glosa 89’ como el correspondiente a una época solo un siglo y medio anterior a Gonzalo de Berceo. Por cierto, el poeta riojano ha enriquecido el vocabulario culto como nadie lo ha hecho con tal intensidad en la literatura española. Es decir que gracias a él, no hay que olvidarlo, nos entendemos hoy.

Cartularios de Valpuesta: cuando el latín se hizo español

Tomado de: El país.

Clonados por primera vez los códices del siglo IX que contienen los vestigios más antiguos del idioma

Bajo una helada del demonio y la mirada escrutadora del arcediano, el pobre monje, temeroso de Dios y de que le tiemble el pulso, copia lentamente en su scriptorium la relación de bienes que generosos donantes han regalado al monasterio. Traza con una pluma de ave mojada en hollín desleído en agua:

“Kaballos”. Donde tenía que poner, o donde hasta entonces ponía, “Caballum”. Leer más …

Un Aniversario más de Nicolás Guillén

Por Nancy Morejón

 

A Sara Casal Enríquez

 

Nacido un 10 de julio de 1902, en una comarca camagueyana de «pastores y sombreros», Guillén asoma su perfil en la proa de un barquito de papel, que todavía boga y boga por el Mar de las Antillas sin haber perdido jamás la memoria de los barcos negreros.

 Escoltados por Don Federico y Taita Facundo, sus sones y elegías navegaron por todos los océanos del planeta, en todos los idiomas aprendidos y por aprender.

 Los niños amigos del Principito recuerdan la estampa del Che sencillo, al declamar: «Como si San Martín la mano pura / a Martí familiar tendido hubiera/ como si el Plata vegetal viniera / con el Cauto a juntar agua y ternura».

 El aire gira y pasa, en una mariposa, y toca su frente como para depositar allí una flor ahora reverdecida en este hermoso aire de julio.

 

La Habana, 10 de Julio, 2016

Cepos de la memoria, un libro necesario

Por: Reynaldo González

 

Pido excusas si al abordar el libro que ha merecido el premio de la Academia Cubana de la Lengua en el año 2016 no comienzo alabando sus notables virtudes, a las que me referiré. Cepos de la memoria. Impronta de la esclavitud en el imaginario social cubano, de Zuleica Romay, no es solamente un libro bueno y bien escrito, al punto de merecer el reconocimiento conquistado. Es un texto de significación alta en el panorama actual de las publicaciones cubanas, pareado a su antecesor Elogio de la altea o Las paradojas de la racialidad (2012), sobre un tema que siempre ha sido una piedra de tope en la sociedad cubana, merecedor de espléndidos abordamientos, en los que se empeñaron talentos extraordinarios. En sus páginas se observa el conocimiento que la autora tiene de esa literatura anterior, muy crecida en las últimas décadas. Leer más …

Julián del Casal y la música del porvenir

Por:Roberto Méndez Martínez

 

La música no ocupa en la obra de Julián del Casal un sitio capital como ocurre con las artes plásticas. Como cronista, debió reseñar con frecuencia conciertos, veladas benéficas, representaciones líricas; en la mayoría de esos textos se hace evidente que fueron escritos por obligación y que el autor no eligió libremente asistir a tales actos.

En La Habana de su tiempo, además de los bailes de moda, el panorama musical está dominado por la ópera, no sólo gracias a las temporadas del Tacón, a cargo de compañías extranjeras, sino porque en la mayor parte de las sociedades y salones de casas particulares, los aficionados interpretan fragmentos de obras líricas y los pianistas nutren su repertorio de “fantasías” sobre las óperas de moda. Sólo en ocasiones muy especiales es posible reunir una orquesta sinfónica, lo habitual es escuchar las retretas de las bandas y cuando alguien se refiere a los compositores más relevantes del siglo citan a Rossini, a Bellini, a Verdi, cuando no a Offenbach, Auber, Lecoq y otros cultivadores de la opereta y el vaudeville francés, sin olvidar a Emilio Chueca y demás autores de zarzuelas españolas. Los grandes creadores románticos, desde Beethoven y Schubert hasta Chopin y Liszt solo eran conocidos por una minoría muy selecta de melómanos y las corrientes renovadoras en la música representadas por autores como Wagner y Debussy, solo comenzaron a entrar en los programas de concierto, con mucha lentitud, con el advenimiento del siglo XX.

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Un cuervo de blanco plumaje en la filología hispanoamericana.

Apuntes sobre Rufino José Cuervo

Por: Maritza Carrillo Guibert

Günther Schütz, reconocido compilador del epistolario de Rufino José Cuervo con eminentes filólogos europeos, recoge un pasaje sobre los vínculos del bogotano con el germanista Friedrich Pott con el que deseamos comenzar nuestras palabras de reconocimiento a la figura y a la obra de Cuervo. Nos cuenta Schutz que, Cuervo decidió enviarle un ejemplar de la segunda edición (aumentada y corregida) de sus Apuntaciones al lenguaje colombiano con el propósito de oír los comentarios del especialista sobre la obra. Al recibirla, Pott expresó que el descubrimiento de un filólogo de la talla de Cuervo en (una entonces ignorada porción del mundo para los científicos europeos) le resultaba tan rara como la aparición de un cuervo de blanco plumaje. Pero no sería Pott el único sorprendido, pues Cuervo había tenido el acierto de hacer circular sus Apuntaciones… entre otros especialistas alemanas con el propósito de establecer una relación profesional que contribuyera a enriquecer su obra con oportunas y sólidas observaciones, así como también a ampliar su formación en la ciencia del lenguaje. Leer más …

Gratitud a la Academia Cubana de la Lengua

Palabras ante la Academia Cubana de la Lengua
Por Francisco Javier Pérez, Secretario General de la ASALE

Quisiera comenzar diciendo que me siento muy contento de estar hoy participando en la celebración del 90 aniversario de la honorable Academia Cubana de la Lengua, por todo lo que este festejo tiene de relevante para la propia corporación habanera y, también, por todo lo que tiene de significativo para la Asociación de Academias de la Lengua Española y, en consecuencia, para el panhispanismo lingüístico y literario que hoy rige nuestros destinos. Parafraseando las palabras escritas por José Martí al frente de la Revista Venezolana, que edita en 1881, durante su benéfica estadía en Caracas, cuando lo tuvimos entre nosotros para vindicarnos en favor de una América libertaria y para recordarnos que los venezolanos nos echamos a levantar pueblos por el norte en contra de la tiranía (como harían los argentinos por el sur);

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Palabras ante la Academia Cubana de la Lengua-Darío Villanueva, director de la RAE y Presidente de ASALE

Participar como presidente de la Asociación de Academias de la Lengua Española en este acto conmemorativo del nonagésimo aniversario de la Academia Cubana de la   Lengua me llena de orgullo y de gran satisfacción. Volver a Cuba es siempre una regalía para mí, incluso por motivos de nostalgia familiar a los que me referiré en el transcurso de esta misma sesión.

Estamos en año también de conmemoración cervantina: el cuatricentenario de la muerte del autor de El Quijote. Cierto que a lo largo de mi vida me he visto alguna que otra vez, al igual que Sancho Panza, mandado a administrar ínsulas, y siempre tuve presente el consejo que don Quijote le proporcionó en semejante tesitura: “has de poner los ojos en quien eres, procurando conocerte a ti mismo, que es el más difícil conocimiento que puede imaginarse. Del conocerte saldrá el no hincharte como la rana que quiso igualarse con el buey”. Estas últimas palabras las tengo aquí y ahora muy presentes cuando me dirijo a ustedes como presidente de ASALE.

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La Academia Cubana de la Lengua llega a las nueve décadas

Por: Roberto Méendez

El segundo lunes de cada mes es habitual ver ingresar a mitad de la mañana a un grupo de reconocidos intelectuales cubanos en el Colegio Universitario San Gerónimo. Asisten a la reunión ordinaria de la Academia Cubana de la Lengua que, en este año, cumple nueve décadas de existencia. Se trata de una de las instituciones culturales de más larga y sostenida trayectoria en el país que ha sobrevivido a muchas crisis pero sin interrumpir jamás sus labores.

La institución nació en 1926 gracias a las gestiones de varios notables escritores cubanos. En primera instancia el jurista e investigador Fernando Ortiz y el filólogo y animador cultural José María Chacón y Calvo se propusieron darle vida y contaron con el apoyo del poeta Manuel Serafín Pichardo, por entonces embajador en España. No sin dificultades, lograron conformar un listado de personalidades que sometieron a la dirección de la Real Academia Española y esta dio su visto bueno para que en la Mayor de las Antillas comenzara a funcionar una agrupación correspondiente. Aunque la fecha oficial de fundación fue el 19 de mayo de 1926, cuando obtuvo la aprobación en Madrid, su primera reunión en La Habana tuvo lugar el 2 de octubre siguiente.

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