Homenaje a Eusebio

¿Qué voy a hacer por La Habana?
Después de una guerra enorme, en la que logró vencer, a puro coraje, muchas batallas, se nos ha ido el compatriota Leal que ha sido Eusebio.
Hizo mucho por la gente, por el país, por poner el nombre de nuestro archipiélago en el mundo, y por eso, en su despedida, habrá agradecidos y discursos.
Más allá, habrá que aplicarse, teniéndolo por modelo, a las tareas para el próximo y los próximos aniversarios de La Habana, su ciudad. De manera que hoy, en medio de esta plaga de COVID 19, el homenaje más justo que podríamos hacer a este amigo que se va sería preguntarnos, cada uno de nosotros, ¿qué voy a hacer por La Habana?
Marlen Domínguez
Miembro de Número
De la Academia Cubana de la Lengua

Poemas manuscritos, parte del misterio

En uno de los tradicionales “Sábado del Libro” de la primavera del 2006 se entregó a los lectores la edición de Poemas manuscritos[1] de Eliseo Diego, como si nos autorizaran gentilmente a entrar a su estudio, en cercanía con el momento más íntimo y angustioso del creador: el allanamiento de la página en blanco, los primeros trazados de la pluma sobre el papel, el tránsito del pensamiento a la palabra escrita, en mi opinión la fisura del azar donde se define el poeta.

Antes de entrar propiamente al texto de Poemas manuscritos quisiera apuntar algunos sentimientos y recuerdos que me asaltaron mientras preparaba estas notas. El primero de ellos es que Eliseo no es sólo una personalidad grande de nuestras letras y de la poesía, lo cual ya es bastante, sino también, y entre lo raro porque no abunda, se trata de una figura querida. Su disposición generosa y sencilla ante los secretos de la escritura convertía a los pichones de escritores en discípulos naturales, una rara cualidad entre los literatos cubanos. Por supuesto, no estoy hablando ni por asomo de los consabidos “talleres” de escritores ni tampoco de quienes gozan con sus cohortes de admiradores. Tampoco aludo en este momento a los colegas fraternales y amistades abiertos al intercambio. Me refiero a quienes, sin ningún esfuerzo en particular, atraen el discípulo, lo crean. He tenido la fortuna de conocer a dos, Eliseo Diego y Ezequiel Vieta. Imposible imaginar a dos personas ni a dos intelectuales más distintos entre sí, sin embargo, junto a la coincidencia en sus nombres bíblicos, convergían en su capacidad de desprendimiento en la transmisión de sus hallazgos, en ceder su valioso tiempo y en generar, de manera campechana, aprendices del sagrado oficio. Leer más …

Homenaje a Eliseo Diego en su centenario

Eliseo-DiegoEn el  centenario de Eliseo Diego (La Habana, 2 de julio de 1920-Ciudad de México, México, 1º de marzo de 1994) –poeta, narrador, ensayista, traductor, intelectual respetable y respetado–, uno de los integrantes del grupo de la revista Orígenes, y Premio Juan Rulfo 1993, la Academia Cubana de la Lengua le rinde homenaje con esta entrega de la presentación que hiciera nuestra Mirta Yáñez de su libro Poemas manuscritos, prologado por Josefina de Diego; y una selección de otros textos seleccionados por esta señalada fecha para el disfrute de todos.

Poemas manuscritos, parte del misterio

Selección de textos

Selección de textos

De Jacques

Llueve en finísimas flechas aceradas sobre el mar agonizante de plomo, cuyo enorme pecho apenas alienta. La proa pesada lo corta con dificultad. En el extremo silencio se le escucha rasgarlo.

Jacques, el corsario, está a la proa. Un parche mugriento cubre el ojo hueco. Inmóvil como una figura de proa sueña la adivinanza trágica de la lluvia. Oscuros galeones navegando ríos ocres. Joyas cavadas espesamente de lianas.

Jacques quiere darse vuelta para gritar una orden, pero siente de pronto que la cubierta se estremece, que la quilla cruje, que el barco se escora como si encallase. Un monstruo, no, una mano gigantesca alza el barco chorreando. Jacques, inmóvil, observa los negros vellos gruesos como cables.

«¿Éste?» «Sí, ése» —dice el niño, y envuelven al barco y a Jacques en un papel que la fina llovizna de afuera cubre de densas manchas húmedas. El agua chorrea en la vidriera, y adentro de la tienda la penumbra cierra el espacio vacío con su helado silencio.

DE LAS HERMANAS

 

Decían habitar en una cueva…

(Phüosophia Secreta) Leer más …

Homenaje a Roberto Fernández Retamar

La Academia Cubana de la Lengua finaliza las jornadas por el Día de la Cultura Cubana, con una Mesa de Homenaje a Roberto Fernández Retamar. Disertarán los numerarios Roberto Méndez, Marlen Domínguez y Jorge Fornet, con Cira Romero como moderadora.

Con entrada libre, le esperamos en el patio del Palacio del Conde de Lombillo, el martes 29 de octubre a las 3:00 p.m. Se accede por la calle Empedrado esquina a Mercaderes, o por la Plaza de la Catedral, con entrada a través del Palacio del Marqués de Arcos.