Llegada de Cira Romero a la Academia Cubana

 

 

Es un acierto notable la entrada de la investigadora literaria Cira Romero a la Academia Cubana de la Lengua, sorprende que no estuviera desde mucho tiempo antes en una de nuestras sillas. No se requieren aptitudes de adivinación para vaticinar que su presencia redundará un beneficio ante el cúmulo de tareas que solemos afrontar. Su currículo dispone de un respaldo inmediato en las estanterías de nuestras bibliotecas y librerías, beneficio para nuestra literatura colocado en las manos de los lectores. Ha trabajado con dedicación y ahínco sobre textos coloniales, republicanos y de la inmediatez. Antes de su llegada ya la contábamos como colaboradora en labores de gran empeño y necesidad, ediciones críticas y trazados periódicos imprescindibles.
De ese amplio abanico de obras y de autores trabajados por nuestra colega, se decidió por su estudio al narrador Lino Novás Calvo, con el cual entra en la Academia Cubana de la Lengua. Ningún otro autor requeriría mayor complejidad de observación, y para hacerla entre nosotros ningún analista más autorizado que ella. Su amplitud de intereses ha dado lecciones. Sin abandonar otros, ha profundizado en la narrativa del autor de Pedro Blanco, el negrero, en su desempeño como corresponsal de guerra en la República Española, y en la jefatura de información de la mítica revista Bohemia, a cuanto añadió traducciones que constituyeron benéficos regalos a nuestra cultura. Los textos de Novás Calvo recorrieron las más significativas publicaciones cubanas en la primera mitad del siglo xx, sin convertirlas en fijación a grupos y tendencias alejadas del aperturismo requerido por una cultura como la nuestra. Parece que en un conjunto desamorado alcanzó a ser la mano estrechada en tiempos de tormenta y una ilimitada voluntad de comunicación. Leer más …