Impresiones sobre el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española,Córdoba, Argentina.

Impresiones sobre el VIII Congreso Internacional de la Lengua Española,Córdoba, Argentina.

El VIII Congreso Internacional de la Lengua Española (CILE), organizado por el Instituto Cervantes, la Real Academia Española, la Asociación de Academias de la Lengua Española y la Academia Argentina de Letras, tuvo lugar en Córdoba Argentina del 27 al 30 de marzo de 2019.En su octava edición el CILE es coorganizado por el Gobierno de la República Argentina, el Gobierno de la Provincia de Córdoba, la Municipalidad de Córdoba, la Universidad Nacional de Córdoba, junto a diferentes entidades públicas y privadas.

Por Cuba asistieron Rogelio Rodríguez Coronel, Director de la Academia Cubana de la Lengua y Profesor Emérito de la Universidad de La Habana, Ana María González M., Académica y profesora de la Facultad de Artes y Letras de la Universidad de La Habana; y José Antonio Baujin Pérez, Director de Publicaciones Académicas de la Universidad de La Habana y profesor de la Facultad de Artes y Letras de la propia Universidad.

El Congreso fue precedido de tres eventos científicos a los que asistieron miles de especialistas tanto de Argentina como de otras naciones: Colombia, México, Brasil, EE. UU., Uruguay, España, entre otros, y fueron un excelente escenario de análisis y reflexión sobre importantes temas. Las Jornadas de Profesores de Español, organizadas por el Grupo de Turismo Idiomático de la Ciudad de Córdoba, tuvieron lugar entre el 25 y el 26 de marzo. Bajo el lema “El español en el mundo y los mundos del español” centró su atención en los procesos de enseñanza-aprendizaje del español como lengua materna y como lengua extranjera, el papel de la cultura y la identidad en las clases de español, la elaboración de materiales docentes, el desarrollo de la gramática cognitiva, la situación de multiculturalidad que hoy se presenta en las aulas como resultado de los intensos procesos migratorios. Ana María González M intervino en la mesa inaugural “El español en el mundo y los mundos del español” y en dos Mesas de Diálogo dedicadas a analizar el papel de la cultura y la identidad en las clases de español.

Asimismo sesionaron, por una parte, el Seminario Iberoamericano de Periodismo y Comunicación, organizado por el VIII CILE, con la participación de la Organización de Estados Iberoamericanos y de universidades locales con carreras de Comunicación; y, por otra, el I Encuentro Internacional: derechos lingüísticos como derechos humanos, coordinado por la Facultad de Filosofía y Humanidades de la Universidad Nacional de Córdoba.

El VIII CILE se diseñó en torno a cinco ejes temáticos, a saber: El español, lengua universal; Lengua e interculturalidad; Retos del español en la educación en el siglo XXI; El español y la sociedad digital y La competitividad del Español como lengua para la innovación y el emprendimiento. A partir de esas líneas tuvieron lugar cinco sesiones plenarias y 29 paneles en los que intervinieron directamente alrededor de 280 especialistas, investigadores, profesionales y académicos. Hubo igualmente sesiones plenarias especiales dedicadas a presentaciones de libros y de proyectos tanto de la ASALE como del Instituto Cervantes y de la Academia Argentina de Letras.

Un Congreso de esta magnitud resulta prácticamente inabarcable y difícil de reseñar por lo que nuestras impresiones resultan limitadas y parciales, toda vez que solo pudimos asistir a una pequeña parte de los acontecimientos científicos y divulgativos que allí tuvieron lugar.

Fueron especialmente valiosas y atractivas por el lenguaje utilizado, por las ideas comentadas y por la actualidad del tema, para citar algunas, las sesiones dedicadas a la presentación del Glosario de términos gramaticales, al idioma español como lengua de ciencia (particularmente relevante en un contexto internacional que piensa el inglés como canal expositivo de la investigación científica por excelencia), el español y el universo informático y la inteligencia artificial (otro aspecto de vital importancia si se tiene en cuenta que hay más artefactos electrónicos haciendo uso del español que hablantes naturales de nuestro idioma).

Como nos tiene acostumbrados, Ignacio Bosque hizo gala de su sabiduría y de su especial manera de hacernos fácil lo difícil. Nos convenció de que el Glosario de términos gramaticales, pensado en lo fundamental –pero no únicamente- para los profesores de la enseñanza media será un material esencial para encauzar uno de los problemas fundamentales que hoy tiene la enseñanza de la lengua española en el ámbito de su gramática: la numerosa y dispersa terminología. La obra saldrá publicada en unos meses y será de gran utilidad para todos los profesores de español.

En lo concerniente a la mirada a la lengua y el mundo de la ciencia, en medio de miradas plurales a un asunto muy polémico hoy, resultó impactante la mesa redonda en la que intervinieron los rectores de las universidades de Salamanca, Alcalá de Henares, Granada (por España) y Córdoba, Buenos Aires y la UNAM (por América Latina), con una mirada de vanguardia en cuanto a posiciones reactivas que resitúen el español como lengua de pensamiento y de exposición de resultados científicos en un mundo global, pero con una lengua que tiene más de quinientos millones de hablantes nativos.

En el ámbito del VIII CILE Rogelio Rodríguez Coronel presidió el panel Maestros analógicos y alumnos digitales, donde participó, además, Ana María González M. con “Maestros analógicos vs. Alumnos digitales: la otra mirada”. Por su parte, José Antonio Baujin asistió al panel Escribir para ser leído. La lengua como vehículo de comunicación entre autor y lector, donde presentó “Intrusos en la íntima relación entre autor y lector”.

Córdoba resultó un escenario ideal para la celebración del VIII CILE, una ciudad amable, con una rica tradición académica y cultural, se entregó con amor y responsabilidad. Cientos de estudiantes universitarios especialmente de la carrera de Turismo, estaban en todos los escenarios con misiones muy claras para organizar, ayudar y facilitar los procesos que tienen lugar en un encuentro de esta magnitud. Ellos lo sabían todo y si algo desconocían no nos dimos cuenta porque con prontitud y discreción lo atendían y encauzaban. El Programa Cultural del VIII CILE, organizado en lo esencial, por las autoridades de Córdoba y de la propia República Argentina, resultó extraordinariamente atractivo. Se habla de hasta 400 actividades, la mayor parte gratuitas, muchas de ellas previas, como el Festival de la Palabra, las exposiciones de diversa naturaleza o carpas interactivas en las que se podía examinar el léxico según diferentes variedades. Y otras ya dentro del propio Congreso como los conciertos dedicados a Manuel de Falla, el homenaje a Joaquín Sabina, quien también participó en uno de los paneles del VIII CILE, por la Orquesta Sinfónica de Córdoba y el recital de Les Luthiers, entre otros muchos. El programa cultural incluyó una demostración de bailes típicos argentinos y cordobeses. Fue un espectáculo que abarcó más de un kilómetro donde el pueblo de Córdoba hizo gala del orgullo y del disfrute que les representa su folklore y, en definitiva, su identidad cultural.

Pero si algo llamó nuestra atención fue que durante la propia realización del Congreso todos los espacios en los que se celebraron las jornadas del VIII CILE estaban llenos de estudiantes, profesores y personas entusiastas, que atendían, se interesaban y hacían preguntas inteligentes y sensatas. Hay que tener en cuenta, por una parte, que se trataba de espacios que siempre superaban los 200 asientos y, por otra, que esos escenarios estaban replicados, a través de las modernas tecnologías, en otros con similares características. Es decir, cada panel podía verse en dos lugares al mismo tiempo, uno real y otro virtual. Y según comentaron los organizadores todos estaban completos. La asistencia a esos espacios se vendió, a manera de inscripción, a un precio simbólico, según nos comentaron muchos profesores con quienes compartimos. Pero lo cierto es que apreciamos un interés por escuchar, por participar, por aprender, quizás poco frecuentes en Congresos de esta magnitud y alcance.

La decana de la Facultad de Letras de la Universidad Nacional de Córdoba, Dra. Elena López, había dicho que la pretensión era que el Congreso estuviera en la calle y la calle estuviera en el Congreso. Y lo lograron. Córdoba, los organizadores y coorganizadores, nos acogieron con un Congreso bien organizado, con un alto nivel científico y con una amabilidad y gentileza que agradecemos.

 

 

 

 

 

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